lunes, 15 de febrero de 2016

La venganza de Carilda: Una soprano calva de 390 libras.

La mayoría conoce a Carilda Oliver Labra por aquellos poemas que trascendieron el tiempo, como “Me desordeno, amor me desordeno”; “Se me ha perdido un hombre” o “Discurso de Eva” que clasifican dentro de su obra más sensual y que siempre son bien recibidos.
Pero, la cosmología de la Premio Nacional de Literatura revela más de 20 libros publicados en España, Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia, India, Alemania y Cuba, entre otras naciones, y más allá de los textos mencionados, la lírica y la épica tienen amplia presencia en su discurso poético.

A mi me descubrió por mi madre, que no pudo ser artista, pero me dió la sabia y traspasó - no solo en los genes- la vena romántica y sensible de las artes. Gracias Lay por acercarme a la Novia de Matanzas.

Este post me lo inspiró un hallazgo insólito, una página personal  en Facebook, donde publica no solo las aventuras que vive con su peña: Al Sur de Mi Garganta, sino fotos de su album más cuidado, el de Raydel Hernández, su amado esposo a lo largo de tantos años. Un hallazgo lleno de cercanías a una mujer que siempre me dió nuevas maneras de ver el mundo que me circunda.

Hoy, aunque inevitable, no quiero hablar de amores y desamores, sino de esa Carilda vengativa y con matiz cómico.

Sobre su tan gustado Me desordeno Amor, me desordeno dijo:  
Muy jovencita escribí el tal “Me desordeno…” y la gente siguió desordenándose por su cuenta (rie), pero me han echado la culpa a mí de todo. La cantidad de hombres que me han dicho a mí y de mujeres: Ay, le agradezco su Me desordeno, porque con esa poesía yo he enamorado y he hecho, y qué sé yo. Y a mí me da risa, porque esa poesía es hasta inocente, es inocente incluso esa parte que dice: “Cuando quiero besarte arrodillada“, esa parte, la gente le da unas explicaciones…, pero yo, bueno, soy un poco irreverente, pero buena muchacha. (ríe) Lo de muchacha es peor que lo de irreverente.
Ella no puede dejar su poesía, no puede porque con ella nació. Hoy de las muchas cartas que ha escrito encontré esta y la redescubrí completa, limpia y maliciosa. 

Te escribo por recomendación de este papel amarillo que vi sobre la mesa y para que me perdones el incumplimiento de la amenaza: El director tropieza con todos los sueños, así que dispuso sin mi permiso, que trabajara hoy de noche.

Como te encantan las sorpresas, estarás muy contento de ver a otra mujer y no a la que pronosticó el telegrama. Pues bien, deseo con todos los humores negros de mi venganza, que solo caiga en tus brazos una soprano calva de 390 libras.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¿Que te parece?